Estadio de Mestalla. 15 de diciembre de 2019.
Gloriosa batalla en el templo valencianista, pero les dejamos vivos. Se aunaron factores concretos no casuales que deben ser arreglados. La excesiva bondad dejó aliento a un Madrid ramplón pero con sus zarpazos de orgullo de siempre. Fruto semipiterno de la letal mezcla de ayudas arbitrales disimuladas constantes, calidad individual y miedo escénico del rival, en este caso blanquinegro. Empate trepidante pero absolutamente insuficiente para los enormes méritos locales.

Como no he podido hacer la crónica pospartido por motivos personales, voy a dejar constancia aquí de unas impresiones propias. La ocasión lo merece.
Dejamos vivo al rival. Siempre. El Madrid presionó con posesiones largas pero estériles la primera media hora (tirando por lo alto). Los valencianistas comenzaron a espolsarse el dominio con tímidos acercamientos de Rodrigo y exquisitos balones del capitán Don Daniel Parejo, que generaban en dos toques un 2 para 2 o 3 con la suma facilidad habitual.
Celades tiene que rendirse. Tiene que entender de una vez que este equipo, creado por y para Marcelino (sábiamente) debe quedarse instaurado en el 1-4-4-2 y variantes que no desdibujen el esquema. Atrás debe quedar el caprichoso 1-4-3-3 de la posmodernidad. Desde este sistema, podrá trabajar. Para otro post entero dejo el tema de sus ruletas rusas y nefasta capacidad de planificación defensiva. Aspectos que demuestran que aún está muy verde. Jugamos a veces a ganar a los golpes y eso no funciona siempre ni contra equipos que estén al cien por cien.
Nos adelantamos como solo nosotros sabemos hacer y comenzó el aluvión. Murciélagos nacidos de la simiente del mejor entrenador que hemos tenido en muchísimos años y un gran profesional. Gladiadores con unos automatismos y agallas dignas de ser CAMPEONES de España y de Europa. Pero no rematamos y hemos perdido uno de nuestros baluartes: la plenitud defensiva. Ya no somos rocas inamovibles. Como en aquella final de copa en la que el Barcelona no hubiera marcado ni aunque el duelo hubiera durado toda la noche. Y lo sabemos.
CAMPEONES

Enderezar el rumbo directivo, fichar un lateral derecho que sepa defender (y nos permita disfrutar del mejor Wass posible en su posición real) y reavivar un Mestalla que es un absoluto desierto con respecto a su grade de animación nueva. En este partido comenzó a cantar la parte contraria de la grada y fue aplaudida por el resto del campo. La grada de animación debe funcionar los 90 minutos desde ya o pagar lo mismo que todos pagamos. Estamos ante un caso gravísimo de gestión deportiva y de agravio comparativo entre clientes y accionistas de un servicio.
Volviendo al encuentro, muchísimas son las cualidades que demostró el equipo, y la madurez con la que demuestra sobreponerse a todo debe hacernos soñar (que no tenemos techo, cojones). Este equipo se recupera de todo. Tienen adn campeón, y esto ni abunda ni se puede comprar. Lo añoraremos si no lo aprovechamos.
Muchos más aciertos que errores, más jugadores metidos que fuera, pero el desacierto, cierta candidez y el árbitro, fueron los detonantes del futuro empate. Y no es ningún lloriqueo. Miren, resulta increíblemente molesto y difícil desarrollar un plan o juego cuando absiolutamente todas y cada una de las decisiones se pitan en contra, deliberada y flagrantemente, pase lo que pase. Carvajal, por poner el más claro ejemplo, realizó como 5 entradas merecedoras de tarjeta amarilla como mínimo. Pues no vio ninguna, varias de él y otros ni se pitaron, volcando el juego y la sinergia poco a poco hacia el lado visitante durante los primeros 25 minutos de juego.
Los verdaderos y auténticos robos se dan de soslayo. Ladinos, tahimados. Falta dudosa… para el Madrid. Amarilla clara, olvídenlo.
¿Faltas continuas? pues pita cuando no queda más remedio para evitar un abucheo de grada brutal y general…
Los verdaderos robos no son los de penalti o sobre fueras de juego. Son auténticos atracos dignos de Curro Jiménez aquellos que generan incomodidad, que vuelcan partidos. Todo lo «pequeño» en contra acaba siendo un mar inmenso y embravecido.
Fíjense en esta situación: medio Valencia desquiciado. Unas 5 o 6 faltas claras seguidas de los visitantes y ninguna pitada. Tobillos hinchados. Ya miras desde la nuca cuando te va a venir la siguiente patada. Llega un contragolpe fruto de un robo venido de ese escozor que te recorre la tibia que el «leñador» te acaba de dejar para enmarcar. Por allí pasaba Carlos Soler que hace una necesaria y primerísima falta no excesivamente problemática y… primera amarilla del partido. Intragable. Equipo desquiciado y el jugador de más trabajo del partido ya amonestado. Eso es un robo sibilino, nocturno y alevoso. Condicionar. Despertemos.
Que nadie les diga que no les han robado porque no les han quitado el dinero, la casa o el coche. Robarles los zapatos, la cartera, las gafas de sol o las enaguas es un delito igual o peor en conjunto. En disimulo y connivencia con el resorte mediático te quedas sin nada, con cara de bobo y encima exigido de dar las gracias.
Que nadie les diga que no les han robado porque no les han quitado el dinero, la casa o el coche. Robarles los zapatos, la cartera o las enaguas es un delito igual o peor en su conjunto
Soler estuvo desacertado pero voluntarioso y constante. Llegó el centrocampista todoterreno de Dinamarca. El expreso rubio. El titán multiposicional y centrador profesional a tiempo completo: Daniel Wass. La puso con ojo experto rasa atrás para la llegada de «El Dandi», que recibió un justo premio a su voluntad. Minuto 78.

Entonces un Madrid cada minuto más ramplón comenzó a lanzar balones a la olla y a correr desbocadamente la banda. Y se sentía un «huy huy huy» en la piel de algún jugador. La Diosa Fortuna nos pasó factura tras tocarle dulcemente el culo y así, los defectos largamente disimulados del equipo afloraron en 5 segundos. Balón a la olla, última jugada. Un jugador extra a quien cubrir. Portero belga llamado Thibaut Courtois y más alto que un pinus pinensis. Situación no entrenada, nerviosismo, identidad defensiva perdida, malas transiciones posicionales y… Jaume Doménech.
Los defectos largamente disimulados del equipo afloraron en 5 segundos
Tras el mal despeje del meta (muy) suplente tras rechace del ¡portero visitrante! y la caraja defensiva, la nula capacidad de muchos jugadores para corregir en transición las posiciones para segunda jugada o rechace blando del arquero… Benzema marcó a placer bajo palos al segundo poste. Excesivo premio, ligeramente merecido para tan poco equipo y excesivo castigo -también ligeramente merecido- para estos gladiadores maravillosos y sus comandantes.
Debe ser prioridad de directiva y equipo técnico la pronta recuperación de la banda izquierda, absolutamente perdida sin Cheryshev ni Guedes. Así como su pronta recuperación y explicación pública pertinente. Se debe recuperar la faceta defensiva en base a las cualidades inherentes de estos jugadores: una enorme capacidad de aguante y derroche físico, solidaridad defensiva, automatismos como bloque y sacrificio y un excelso contragolpeo.

Jugar a los puntos de boxeo sin protector te resta recorrido y abre vías a los equipos de cientos de millones en fichajes. No debemos jugar a la ruleta rusa de Unai Emery. Me abono al «unocerismo» ilustrado. «Dosaunismo» según el caso o «tresaunismo» en días espléndidos. Pero que no te empaten, ni puede empatarte nadie en el minuto 94 por no saber trabajar aspectos que hace 4 meses dominabas como ninguno.
No puede empatarte nadie en el minuto 94 por no saber trabajar aspectos que hace 4 meses dominabas como ninguno
La clave no está en aplastar a los rivales. Eso es para los magnates. La clave está en sufrirlos, desquiciarlos al vals de Don Parejo (que le pregunten a los Ziyech y cia, por cierto jugadores mediatizados, valorados en cientos y asiduos a los cromitos edición especial de los videojuegos que jamás serán ni la sombra de la obra de arte que es nuestr capitán y CAMPEÓN) y matarlos cuando más les duele (filo navajero de los Gameiro y Rodrigo mediante). Seamos el Valencia de siempre, ganemos de nuevo.
PD: ¡CAMPEONES!
Díganlo más.
