Estadio de Mestalla, Valencia. 27 de noviembre del 2019.
El Valencia C.F. se enfrentó al Chelsea F.C. cosechando un merecido empate en el penúltimo choque de la fase de grupos de la ‘Champions League’, en disputa del pase a octavos de final.
Un merecido empate. Loco. Muy loco. Un equipo que ataca a chispazos y defiende rematadamente mal. Con calidad, inercia y alma campeona (POR QUE SOMOS CAMPEONES) pero nulos mecanismos y habiendo perdido toda su seña de identidad defensiva. El conjunto blanquinegro sigue jugando a la ruleta rusa y la sensación es ciertamente endeble.
El once inicial fue casi el de domingo, sin las consabidas bajas. Garay forzó. Coquelin dosificó y no saltó al tapiz verde hasta la segunda parte en un partido en el que los ‘Chés’ fueron de nuevo de más, a mucho menos.
El colegiado hizo sonar el silbato y el Valencia, tras soportar unos primeros compases de tímida tiranía de los ingleses y preso de la adrenalina, fue espoleado por la electricidad que solo las grandes noches a la Luna de Valencia son capaces de dar. Comenzó a mandar y amasó cual plastelina mojada -quizá a sabiendas de la fragilidad estructural y defensiva de su rival- al «baby» Chelsea.

El fantástico arranque de los Piratas del Mediterráneo no se fraguó en los momentos estelares. Fue tras varias sacudidas de los ingleses -quienes tienen un veneno, gracejo y facilidad arriba de la que el Valencia carece si Gameiro no está entonado- cuando Carlos Soler marcó en el minuto 40.
El gol sacudió a un Valencia que respiraba aliviado. Tanto es así, que apenas en la siguiente jugada, tras un mal despeje a plena frontal del área también de Carlos, empataron los ‘blues’. El jarrón de agua fría no enmudeció a un Mestalla más espléndido de lo habitual, tal cual mandan sus dones en las grandes noches.
No es la primera vez que le pasa esto al Valencia en los últimos tiempos y debe ser algo a reseñar, entrenable y subsanado de urgencia. Es sintómatico de las sinergias que enfrentan estos jugadores y su mala gestión táctica y mental tras las páteticas gestiones de los dirigentes del club. Y de entrenador si me permiten. Péguenme.
No se crean que es casualidad. Nunca lo es. Tras un gol, tras un córner o tras un rechace se generan «MOMENTOS». Sincronicidades e inercias para las que se debe tener el alma entrenada y ganadora. Además de estar concentrado, manejar la presión y EN TU SITIO. Cohóne.

Tras este gracejo andalú (espero que me perdonen por aquellos lares) llegó el momento de retirarse a los vestuarios, no sin sufrir antes otro par de ¡uy! de las botas del centrocampista del Chelsea Mateo Kovačić.
El descanso, que aparentaba ser un bálsamo de jolgorio y alegría hace apenas 5 minutos, llegaba tras un empate rival más que exprés y con muy malas sensaciones. No variaron en la reanudación.
El encuentro siguió vibrante y destartalado. Un desastre técnico (ocasiones falladas, desconcierto y nula canalización) y táctico (transiciones en robos o en pérdidas lamentables, marcajes totalmente ausentes y en resumen, un carajo defensivo del copón) pero alocado y visual. Con idas y venidas y siempre las más claras del lado de los murciélagos. Que las fallaron lastimosamente. ¿Que hiciste ahí Rodrigo, por Dios?
Mestalla observó atónito como el estúpido y sexi karma traía de vuelta a Bathsuayi, cuando Lampard, el entrenador ‘Blue’ le dio entrada. Fue tiempo después cuando la suerte se alió -y se morreó en toda la boca- con el Chelsea y su extremo Christian Pulicic se encontró con un gol de rebote y con falta previa, que fue validado tras varios minutos de desastrosa gestión del ‘VAR’. Es necesaria una unificación de criterios y una explicación pertinente para evitar agravios comparativos con jugadas similares en otros partidos. Diosa Fortuna, ramera despiadada.
Para el ‘VAR’ es necesaria una unificación de criterios y una explicación para evitar agravios comparativos con otros partidos
El partido siguió a base de arreones y carreras espectaculares de esas que encandilan al aficionado medio y desesperan a los entrenadores. Un toma y daca en el que pudo pasar de todo, con fallos clamorosos sobre todo en la parte valencianista. Encima, el capitán y leyenda, Dani Parejo falló un penalti evidente. Bien ejecutado aunque acertado de pleno por el portero internacional español de los ingleses: Kepa Arrizabalaga.
Los mareos tácticos del míster valencianista fueron anecdóticos dada su incidencia en el juego. Celades jugó al despite ante la lamentable lesión de Jaume Costa (y ya van unas cuantas, id calentando que os toca jugar pronto) dando entrada a Gameiro y variando el dibujo momentáneamente hasta las posteriores entradas de Coquelin y Kang-In Lee dejando el dibujo táctico muy similar a lo inicial.

Cuando peor estaba el Valencia y mejor el visitante inglés llegó una buena jugada local acabada en un centro con rosca defectuoso que para regocijo lujurioso del respetable, se coló como un puñetero golazo en la portería de Kepa, dejando en tablas el partido. ¡Vaya Rosco! Diosa Fortuna, te quiero. Bésame.
No será este humilde periodista el que le quite mérito a Daniel Wass, para meter ese ¡Rosco! tras un error de golpeo, debes tenerlo excelente, potente, trabajado y muy colocado. Asi lo demuestra la fuerza y el efecto que llevaba ese balón y como los que le hemos visto antes sabemos. Por cierto, dejen de sorprenderse de que un gran CENTROCAMPISTA juegue muy bien en el centro del campo. Por favor.
Para poco más dio el partido tras los minutos de tensión residual en el que ambas escuadras fueron conformándose tímidamente con el empate, solo mostrando garras en caso de hueco claro. Así terminó un encuentro alocado pero más llamativo que correcto. Con susto final en forma de paradón de Cillessen a rebote involuntario de Paulista. La vida es muy dura.

Miren, quizá esperen leer comentarios a la altura del supuesto «partidazo» del Valencia, pero no lo leerán en estas líneas. Quizá sea yo el malo, pero de lo que estoy seguro es de que soy de esos que no pueden catalogar de partidazo un encuentro tan desastroso a niveles de entrenamiento, identidad, táctica y entrenador. Por mucha entrega futbolística que exista (muy visible y generosa pero obligación inherente al sueldo) no puedo caer en el populismo o «meninfotismo» de negar que fue un partido de errores. Y que así te pinta la cara cualquiera.
Tanto si el Valencia como si el Chelsea llegan a tener más acierto, golean al rival. La diferencia está en que se falló todo; imperdonable a estos niveles. Espectacularidad o cantidad de ocasiones no es equivalente a hacer un buen partido. Si el Chelsea F.C. llega a saber defender, el resultado hubiera podido ser sonrojante. En el fondo ambos equipos están hermanados en la desgracia -o escasez- reciente y en la candidez de ciertas áreas del proyecto.
Este nuestro equipo, hace no tanto fiable como un canto rodado, da muy malos síntomas de endeblez, duda, pérdida de identidad, mal posicionamiento y ausencia de solidez del que solo sabe salir a base de chispazos y de las actuaciones fantásticas de sus capitanes. No se puede vivir de la suerte. A este equipo y a este entrenador le falta algo importante y se lanza a jugar a la ruleta rusa con demasiada facilidad plasmando un modelo absolutamente antagonista a la fiabilidad y resilencia que nos han hecho históricos y CAMPEONES (hay que decirlo más).
Mientras tanto, no me pregunten por qué, a Celades se la va poniendo un careto de Unai Emery en prácticas que espanta y tira para atrás. Que la Mare de Deu nos coja confesados. Para pegarme, pasen por ventanilla 8 o 10 (De los grandes Don Ruben ‘Pipo’ Baraja y Don Daniel Parejo).


2 – 2
Alineaciones y goles:
Valencia C.F.: Cillessen, Jaume Costa (sustituido por Gameiro en minuto 67), Paulista, Garay, Gayà, Parejo, Carlos Soler (sustituido por Kang-In Lee en minuto 78), Ferran (sustituido por Coquelin en minuto 73), Wass, Rodrigo y Maxi Gómez.
Chelsea F.C.: Kepa, Azpilicueta, Zouma, Christensen, James, Kanté, Jorginho (sustituido por Emerson en minuto 71), Kovacic, Willian (sustituido por Mount en minuto 79), Abraham (sustituido por Batshuayi en minuto 46) y Pulisic.
Goles:
1-0 40′ de Carlos Soler.
1-1 41′ de M. Kovacic.
1-2 50′ de Pulisic.
2-2 81′ de Daniel Wass.
