El ‘show’ de Pedro, Mangalades y Celangalas

Por una nueva y garrafal andadura laboral, en la que por fín he podido saborear las mieles del periodismo y la redacción de la realidad, he estado sin rubricar mi firma sobre el lienzo digital más personal durante 3 meses. Les pido disculpas a los pocos insensatos que me leen cada vez que (les) lanzo algo.

«Saber no sé mucho, pero dirigir tampoco dirijo»

Por desgracia, absolutamente todo lo que había hace esos meses, ha sido volado por los aires -con preaviso en forma de ninguneo- bañado de total analfabetismo futbolístico (y si me apuran, empresarial).

Resulta pues quasi pornográfico aceptar que un señor como Pedro Lim (o Pedro Llimoná, como dice mi santo padre) albergue una de las fortunas más grandes de Singapur y China -y por ende, el planeta entero- viendo la escandola y recalcitrante forma que tiene de domar un Club de Fútbol. Y lo pongo en mayúsculas por que se trata de El Club de Fútbol, para mí y para otros muchos. Permítanme, pues acabo de llegar (sinvergüenzas) que blasfeme un rato con las letras.

«Escucha, tú. Listillo. Un club de fútbol es una empresa muy difícil de gestionar» me espetarán algunos de huevo en foto, o foto en huevo, -que sé yo- de «tuita» y zarandajas varias. Pues claro, testículos. Por eso mismo es tan necesario gestionar bien, y existen tantas intangibles que es tan calamítico, calamidante o horroros de tres pares de narices, FALLAR EN ABSOLUTAMENTE TODO. Resulta tan llamativo y vergonzante a partes desiguales que sólo queda sospechar de las intenciones. Lógica y matemática pura.

Y es que resulta apremiante deleitarse en como se derrumba todo cada vez que el vendedor de humo de ojos rasgados mete la zarpa (o zalpa por si nos leen sus lacayos, no vayan a sentirse fuera de lugar o me acusen de algún tipo de fobia desteñida). Da igual qué profesional acierte y en qué faceta. El señor Pedro Llimoná vuelve de su letargo ataudil draculiano, aún con restos del formol más torpe y revenido que se les ocurra, y de un estornudo lo deshace todo en su infinita sabiduría.

Foto exclusiva de Kiat Lim, presidente que nos llevará a ganar la Champions League
Fuente: eldesmarque.com

Permítanme no extenderme más (por hoy) sobre el señor P(edro)LL(imoná). o P(e)L(e)L(e). «PLL» en adelante para los enemigos. Pues no encontrarán palabra, verso, prosa, ingenio, subterfugio o soliloquio que pueda hacer justicia a semejante desfachatez de empresario de la vida. Tan sólo queda lamentarse de aquella vivísima verdad de «unos tanto y otros tan poco«. Pues todos sabemos que cualquiera, hasta el que les escribe mismo, a caballo y vestido con una única hoja de parra, haría mucho mejor de PLL, que PLL. Seguro, al menos, que no hubiera desmantelado el mejor equipo que hemos tenido en casi todo el siglo, con inercias, mecanismos y esfuerzos superiores a Barcelona y Madrid, además de flamante portador deun amor propio digno de los anales de la Historia del deporte. Seguro.

Mangalades y Celangalas

De los creadores del Madrid de «Zidanes y Pabones» llegó -sin que nadie lo pidiera ni anunciara- el Valencia de Mangalades y Celangalas. Un nuevo ‘hit‘ y parada para todos los enemigos del valencianismo. Que, por cierto, llevan recibiendo cómodas ventajas demasiados años, aunque comenzaban a tener sudores fríos el pasado curso. Ambos elementos (los Mangalades y Celangalas), de culpabilidad igualmente capital aunque desigual en proactividad.

Celadangala en cautividad liberado hace escasos días de su cautiverio

No sientan pena por las ratas. Las ratas se van por agujeros, tal como vinieron. El futuro le niega la espalda a estos seres. El cariño es el premio esquivo al que nunca podrán aspirar. Celangalas (parece una canción de «Las Ketchup») se ha ido -con su carita de bueno, o de «Dewey» el de ‘Malcolm in The Middle‘- a tomar viento por el agujero por el que llegó. Cazando y robando la ganga de un proyecto campeón, haciéndole la cama a un compañero, -viajando en su tren mientras él ni lo sabía-, como la amante perversa de un millonario con cama de agua y forma de corazón (o de cipote chino).

Celangala se fue. Como una baratija puñalera e inoperante, que ha destruído un proyecto y ha enturbiado un vestuario de hermanos. Que lo único justo que debería haber recibido es un cabezazo del «Uru» Maximiliano Gómez (e HIdalgo de mis sueños). Que ha quitado de la titularidad y la regularidad a individuos meritorios por su idea (la gestión con Gameiro ha sido de lo más deleznable y silencioso que he visto jamás) y ha tenido la desfachatez e ignominia de tocar el timón de un navío para el que jamás mereció ni las vistas. Su traidoría, malversación y agravio pasará a los anales de la historia. Mal futuro le veo, y el resto de compañeros de la profesión así espero le consideren. Hay que SABER DECIR NO a lo que uno no alcanza, Celangala.

Foto exclusiva de Celangala tras saber su despido

Así que, por lo que más quieran, no sufran por él. Por quien sentó a Kevin Gameiro (anda que no se nota el francés cuando juega), el que hundió a Garay (y le vendió a su amo Anil Murthy sin apoyarle), el que aceptó que no le trajeran otro central en invierno, el que endiosó a Ferrandito Ferrán Torres (que desde que debutó no ha hecho más que pedir dinero y titularidad con tan sólo dos o tres pelos en los escrotos, repito y con la fortuna de ser el último tropezón en un vestuario de campeones, añado) y que perpretó este atentado deportivo de mil y una maneras más desde las «teneblosas somblas» del verano pasado. Un auténtico Cainita que «regresa al bárbaro abismo del que pro-cede». Y Elrond nunca se equivoca.

Mangalades, por contra, es un sujeto pasivo, bañado en la autocompasión y en la caridad. Un señor más tieso que la pata de una cama (o mi menda abrazándola los sábados al salir del ‘after’) que viene a un club histórico a cobrar su tope salarial sin ser capaz de jugar bien ni a las bolas chinas. Y que nos dejó de lado pudiendo quedarse y ser titular por cobrar más dinero. Y sí, he dicho bolas chinas. Pero no se sonroja; nada le falta ni le parece inmerecido. ¿Para qué va a sonrojarse si no se le notaría? Pues pasando.

No me extenderé más tampoco en el caso Eliaquim, más allá de recordar, que si admiras, quieres y respetas a un club, obra o ser, no lo denigras ni le chupas la sangre. Es uno de los grandes males del mundo actual: las deshonras están a la orden del día. En plan: «no respeto a X-MEN pero dirijo sus películas o actúo como uno de sus protagonistas», «no respeto al Valencia ni a mi profesión pero me voy a cobrar allí casi 3 kilos, siendo un exjugador» (o nuevo miembro del divorciados Fútbol Club más bien). O «no sé de Historia pero hablo de ella y la manipulo…» y así miles al día. En todo. Por todas partes.

Foto de archivo de la presentación de Celades como nuevo entrenador del Valencia

Anotaciones sobre Ferrán y los méritos por la ‘<dabol em>’

Ferrán llegó, perdió y pidió. Debutó como lo que es: un extremo irregular que, de momento, sólo irrumpe y «rompe» partidos ya rotos de por sí. Consentido, pintoresco en la peor de sus acepciones y muy endiosado e influenciado por agentes y seguidores desesperados por adquirir héroes de su agrado. De los creadores del «Fede (Cartabia) quédate», llegó el «Ferrán tendría que estar ya renovado y cobrando el tope salarial». Ahí es nada. Pero recuerden que el señorito Ferrán, casi se va tras jugar 8 miserables ratos porque se plantó en un estudio de radio y dijo que «quería sentirse valorado». Cobrando casi el kilo anual y con 17 años. Recuérdenlo.

Últimamente observo estupefacientemente estupefacto como algunos lumbreras, -genios irredentos de nuestro tiempo-, aseveran sin despeinarse el tupé que Peter Lim no es tan malo porque acertó al traer a Don Mateu Alemany y a Don Marcelino García. No, miren. Quien hunde y destroza cosas y acude a un asesor externo a ser, ejem, pues eso; asesorado, no ha alcanzado ninguna proeza ni tiene ningún mérito. ¿Hace falta explicar más? Además, ni él escogió a Alemany. Fue Tebas, apoderado y voz escogida por sus influencias en el club a través de terceros, (pero eso da para otro capítulo aparte) quien lo recomendó encarecidamente.

Mangalades, mirando al ‘tendío’ como los toreros

Yo, para rematar, he de confesar que he trazado un plan de cáliz singapurense: celoso perdido de los méritos atribuidos al señor PLL, voy a dedicarme ahora a destrozar locales y a empujar a viejecitas hacia charcos de barro. Acto seguido, cuando la policia me «sugiera» acudir a los especialistas de la cárcel -o la institución mental adecuada- espero que todos seáis un clamor en favor -y fervor- de mis enormes méritos y me recibáis con atroz vehemencia y confeti variado. Acepto donativos. Sed consecuentes.

«No os diré no lloréis, pues no todas las lágrimas son amargas»

¡AMUNT! Volveremos, porque aún somos -y seremos- campeones.

Ensaimada mallorquina (a dos manos)

Fabulosa excursión gastronómica a Mallorca por parte de la hambrienta expedición Ché.

El plato favorito de los ‘Celade’s Pupils’

Los ‘Celade’s Pupils’ (si se me permite la aberración) -que se habían quedado con hambre tras el 3-1 en el país de Las Mil y Una Noches- se aventuraron con avaricia a las Islas Baleares en busca de un buen atracón. Demos buena fe de su capacidad de superación.

No entraré (de nuevo) en análisis de vicisitudes técnicas y tropelias tácticas. Eso ya lo tuvo que sufrir cada par de ojos valencianistas que tuvieron los arrestos y el arrojo de aguantar aquel ‘horreur‘. Si buscase una buena sesión sadomasoquista me marcaría un BDSM de esos modernos. ‘Bon Bondage’, dicen en Francia. o algo así ¿no?

Ejem. Ejem. Y en esas que iban los abnegados jugones blanquinegros, presos del hambre más ávara que imaginar pudieran. Cual Gokū paralizado y sin fuerza tras largas horas sin comer. La historia fue tan breve como «gargantaprofundil» (hoy estoy creativo). Fue abrir y recibir. Una tras otra y a dos manazas.

El absurdo gol de Ferrán (punto dignificante solo para un partido de solteros contra casados y con el rival de paseo) fue el manguerazo pastelero de la orgía mallorquina. Extasiados todos ellos de placer al endosarnos 3 goles en los primeros 45 minutos; cosa que no lograban desde 2009 ante… ¡El Valencia Club de Fútbol! ¿Sorprendidos?

Lo más sangrante no es la actitud de jugadores como Gayà (de traca lo de este señor y más estos últimos tres partidos) o los robos a espuertas (otra semana más) de un arbitro que debería llevar la «L» de vergüenza atravesada en el lugar donde la espalda pierde su noble nombre. O que Jaume se haya convertido por démerito propio en el peor portero que este señor ha visto jugar de titular en el batallón de Mestalla (Renan Brito era Oblak a su lado). Lo más asqueroso de todo el resopón es el deshilachamiento lento y seguro que está sufriendo el equipo, «desMarcelinándose» en un maquiavélico -e imbécil- plan para no se sabe muy bien qué a manos de un prestidigitador del servilismo como Celades.

¿Habían visto alguna vez a un portero o equipo de primera recibir dos goles olímpicos en menos de doce meses? Enmarquen el nombre de don Doménech. Ilustre de nuestra historia. ¿Habían visto alguna vez a un portero no saber despejar a más de dos metros de altura? ¿Y despejar todas al centro? ¿Y jamás parar alguna a su primer palo? Recuérdenlo. Existen dos héroes verdaderos: Leónidas en las Termópilas y J. Doménech en las Antípodas (de lo soportable). No puede jugar ni un minuto más.

Perdonen el lapso, vuelvo con Celades. El señor míster se jacta de decir que no quiere «hablar de un Valencia de Celades o de X» pero de soslayo traza formaciones ridículas que convierten al equipo CAMPEÓN de Copa del Rey en una tuna de Vinaroz (malditos 1-4-3-3 y 1-4-2-3-1) . Hace cambios a partir del minuto 80, sienta al delantero titular CAMPEÓN (Don Kevin Gameiro para los incrédulos) o pone al susodicho portero de marras tras el ridículo en la SuperFranken-Copa de su majestad el Kebab. Así pues les conmino a REÍRSE la próxima vez que alguien les diga que Celades no quiere «su» Valencia y recuerden el ataque de entrenador que tantos ridículos constantes nos está costando. Les engaña. No lo permitan.

La meritocracia huye con este entrenador, las manías, el olvido y la endeblez defensiva comandan las huestes que invaden Valencia como orcos en el patio de una guardería. Poco a poco las rentas del fabuloso proyecto anterior se van diluyendo en las fatídicas manos de trepas y cantimploros deportivos varios. Y hay quien niega que vivíamos de ellas.

Tras su humanitaria misión, los murciélagos del Turia han dejado a Mallorca sin reservas de bollería artesanal y existencias de nata pastelera. Han llegado saciados, con restos blanquecinos en mejillas y mentones (más de una pareja se habrá sentido ofendida) y con la semipiterna promesa de ir a por más. ¡Ah! y un rosado guiri que queda fenomenal en pleno enero. ¡Já nos maten!

Para rematar la faena, comenzamos la semana con la posible venta de Rodrigo (nada más y nada menos que al F.C. Barcelona…) el intento de colocar a Gameiro para «recuperar» la inversión… (como si doce millones a cambio de ir a la Liga de Campeones y un títulazo ante el propio Barcelona de Messi once años después no fueran amortización suficiente) y el posible fichaje de Don Judas Hiscar… Francisco Alcácer. Algo así como que tu mujer diga el nombre de su ginecólogo mientras le practicas sexo oral y luego la invites a cenar en Maxim’s. Retorno al inframundo, cortesía de Singapur.

Todos estos temas (la barbaridad táctica de cambiar a Rodrigo por Alcácer, si se produce merece una publicación propia) incluída la ruina deportiva que se avecina ante la nulidad en conocimientos deportivos de la dirección del club serán tratados más adelante. Mientras tanto, yo que soy muy de ídolos, me he propuesto hacerlo mejor que mis jugadores comiéndome tan solo dos ensaimadas y media y parando a tiempo antes del empacho. Espero oferta para la medular blanquinegra en pocos días.

Celades, yo tampoco quiero un Valencia tuyo. Haznos el favor. Gracias.

Crónica del Levante U.D. – Valencia C.F.

Estadio Ciudad de Valencia. 7 de diciembre de 2019.

Cambió la historia en el feudo «granota» tras varias temporadas entre el gris pálido y el azulgrana eléctrico . Esta vez, la historia fue escrita en negro brillante sobre blanco nuclear.

Salían andando por el césped los pupilos de Celades. Respiraban certeros. Concentrados. Quizá pensando más en los rojiblancos guerreros que les esperan en Holanda y que ya invadieron hace tiempo hasta la cumbre del Miguelete ganando en la ida de Champions por 0-3 a los Chés en Mestalla.

Aquel partido fue una de las mayores vergüenzas defensivas del año y en esta faceta no tienen pinta de mejora rápida los valencianistas. Así pues, se presenciaba una prueba ardua en el campo del vecino -que no muy amigo- con el hemisferio derecho en futuros menesteres y venidos de tambaleos a cada partido. Por suerte el equipo CAMPEÓN de copa es como un púgil de boxeo desbocado y no se ha olvidado de resistir y pegar fuerte. Quizá envejecido prematuramente por una rotura de rodilla (singapurense) o desviación en la vértebra (haciendo un fantasioso símil con Anil Murthy, probablemente el vergonzoso presidente sería la vértebra del coccix, vulgo «hueso del pompis»).

Por suerte el equipo CAMPEÓN de copa es como un púgil de boxeo desbocado y no se ha olvidado de resistir y pegar fuerte

Fuente: valenciacf.com

Así salió el de siempre, como siempre. Se paseó por la tarima y enfrento a un rival, con más orden, ganas y juego de piernas. Y esto le valío a los levantinistas para dejar en la lona y con pocos dientes al ausente visitante. En 15 minutos, ganaba 2-0, con fortuna y fallos garrafales del meta Ché, Cillessen, que no se lleva nada bien con su primer palo (y eso que siempre las roza). Parejo cometió una falta por error de cálculo que el vergonzante VAR reinventó en penalti. ¿Quién da la cara por nosotros? Esto no puede seguir así.

Total que doblete de Roger. Para mayor inquina, el meta valencianista se lesionó y tuvo que dar paso a Jaume Doménech en el minuto 25. Todo auguraba desastres. Y entonces les entró la vergüenza ajena a estos guerreros CAMPEONES. Y Rodrigo comenzó a calentarse. Y Parejo comenzó a bailar, con la mirada condescendiente que tienen los dioses cuando danzan entre los meros mortales. Paulista comenzó a pegar cuatro gritos, Jaume Costa se apretó los cordones y Gameiro y Coquelin -los más enchufados desde el minuto 1- comenzaron a sonreír por chicuelinas. Olieron sangre.

Fuente: valenciacf.com

Los minutos siguientes y restantes de primera mitad no merecen más descripción que la que acontece: paseos de pelota por el área levantinista, sustos en el respetable y fallos clamorosos seguidos. Entonces, la imponente mujer que es la Diosa Fortuna, lanzó un guiño travieso a los blanquinegros y cuando el público insultaba al Capitán, sirvió un saque de esquina durísimo que sirvió para el 2-1, autogol doliente del ínclito Roger Martí, erigido sin quererlo como el triple anotador del encuentro. Fútbol.

Pitó el colegiado y las sonrisas afloraron en las filas de los murciélagos. La sangre brotaba por la diminuta herida y todo dependería de la táctica de los levantinistas para manejar los tiempos del glorioso deporte del balompié. Se equivocaron.

todo dependería de la táctica de los levantinistas para manejar los tiempos del glorioso deporte del balompié. Se equivocaron

Fuente: valenciacf.com

El Levante, quizá llevado por delirios de grandeza, quizá por orgullo, quizá por saberse inmerecedor de la victoria a los puntos, salió abiero, dispuesto y con la necesidad de marcar más y aplastar a todo valencianista viviente. Pero olvidaron que en calidad y en golpeo, es difícil ser mejor que esta escuadra de CAMPEONES.

Apenas comenzó la segunda mitad, se pudo atisbar un chispazo de cordura en Unai Emery Celades y puso al campeón en el sitio que tan cariñosamente trabajó Marcelino García: el 1-4-4-2. Y el CAMPEÓN, reencontrándose, es un rival de nivel absoluto. Imagínense si el rival se abre y es peor en calidad y físico. Un festín.

Corría el minuto 60 y los murciélagos del Turia ya habían remontado el partido -perdonando clarísimas ocasiones además- con goles del ‘crack’ francés. Gameiro dio un recital del delantero titular del equipo copero de España. Albergo muchas ganas de ver a Gameiro y Maxi juntos en un 1-4-4-2 bien trazado desde inicio.

Fuente: valenciacf.com

La respuesta del Levante fue tímida y estrictamente funcional. Para colmo uno de sus centrales, Eliseo, fue expulsado por doble amarilla hacia el minito 75. Nada más que ver aquí. Circulen.

Lo que quedó fue un monólogo en incuestiobale blanco y negro, con escuetas «comas» azulgranas hasta que en una de esas claras, llegó otro gol de Ferrán Torres. Dulce comienza a pintar el extremo valenciano.

Fuente: valenciacf.com

Terminó el partido y así se escribió la historia. Un Valencia que sigue defendiendo mal, gestionando peor y funcionando por capricho, en un sistema que no le pertenece. Por capricho del entrenador en prácticas, quien por lo menos, se muestra prudente de puertas para fuera. Pero el equipo CAMPEÓN no está para caprichos ni prácticas. Ni ruletas rusas.

Cuando solo funcionas en un sentido y no tienes una identidad clara, dependes de la calidad y el acierto exclusivamente. El oficio, el sacrificio y la raza deben volver a Mestalla. Junto al engranaje del campeón.

2 – 4

Alineaciones y goles:

Levante UD: Aitor Fernández, Miramón, Coke (Gonzalo, min. 77), Radoja, Eliseo, Clerc, Rochina (Borja Mayoral, min. 70), Bardhi, Campaña, A. J. Morales (Vukcevic, min. 70) y Roger M.

Valencia CF: Cillessen (Jaume Doménech, min. 26), Wass, Garay, G. Paulista, Jaume Costa, Parejo, Coquelin (Diakhaby, min. 83), Ferran, Carlos Soler, Rodrigo M. y Gameiro (Maxi Gómez, min. 78).

Goles:
1-0, min’ 10: Roger.
2-0, min’ 20: Roger, de penalti.
2-1, min’ 47: Roger, en propia puerta.
2-2, min’ 58: Gameiro.
2-3, min’ 59: Gameiro.
2-4 min’ 88: Ferran Torres.

Crónica del Valencia C.F. – Chelsea F.C.

Estadio de Mestalla, Valencia. 27 de noviembre del 2019.

El Valencia C.F. se enfrentó al Chelsea F.C. cosechando un merecido empate en el penúltimo choque de la fase de grupos de la ‘Champions League’, en disputa del pase a octavos de final.

Un merecido empate. Loco. Muy loco. Un equipo que ataca a chispazos y defiende rematadamente mal. Con calidad, inercia y alma campeona (POR QUE SOMOS CAMPEONES) pero nulos mecanismos y habiendo perdido toda su seña de identidad defensiva. El conjunto blanquinegro sigue jugando a la ruleta rusa y la sensación es ciertamente endeble.

El once inicial fue casi el de domingo, sin las consabidas bajas. Garay forzó. Coquelin dosificó y no saltó al tapiz verde hasta la segunda parte en un partido en el que los ‘Chés’ fueron de nuevo de más, a mucho menos.

El colegiado hizo sonar el silbato y el Valencia, tras soportar unos primeros compases de tímida tiranía de los ingleses y preso de la adrenalina, fue espoleado por la electricidad que solo las grandes noches a la Luna de Valencia son capaces de dar. Comenzó a mandar y amasó cual plastelina mojada -quizá a sabiendas de la fragilidad estructural y defensiva de su rival- al «baby» Chelsea.

Fuente: valenciacf.com

El fantástico arranque de los Piratas del Mediterráneo no se fraguó en los momentos estelares. Fue tras varias sacudidas de los ingleses -quienes tienen un veneno, gracejo y facilidad arriba de la que el Valencia carece si Gameiro no está entonado- cuando Carlos Soler marcó en el minuto 40.

El gol sacudió a un Valencia que respiraba aliviado. Tanto es así, que apenas en la siguiente jugada, tras un mal despeje a plena frontal del área también de Carlos, empataron los ‘blues’. El jarrón de agua fría no enmudeció a un Mestalla más espléndido de lo habitual, tal cual mandan sus dones en las grandes noches.

No es la primera vez que le pasa esto al Valencia en los últimos tiempos y debe ser algo a reseñar, entrenable y subsanado de urgencia. Es sintómatico de las sinergias que enfrentan estos jugadores y su mala gestión táctica y mental tras las páteticas gestiones de los dirigentes del club. Y de entrenador si me permiten. Péguenme.

No se crean que es casualidad. Nunca lo es. Tras un gol, tras un córner o tras un rechace se generan «MOMENTOS». Sincronicidades e inercias para las que se debe tener el alma entrenada y ganadora. Además de estar concentrado, manejar la presión y EN TU SITIO. Cohóne.

Fuente: valenciacf.com

Tras este gracejo andalú (espero que me perdonen por aquellos lares) llegó el momento de retirarse a los vestuarios, no sin sufrir antes otro par de ¡uy! de las botas del centrocampista del Chelsea Mateo Kovačić.

El descanso, que aparentaba ser un bálsamo de jolgorio y alegría hace apenas 5 minutos, llegaba tras un empate rival más que exprés y con muy malas sensaciones. No variaron en la reanudación.

El encuentro siguió vibrante y destartalado. Un desastre técnico (ocasiones falladas, desconcierto y nula canalización) y táctico (transiciones en robos o en pérdidas lamentables, marcajes totalmente ausentes y en resumen, un carajo defensivo del copón) pero alocado y visual. Con idas y venidas y siempre las más claras del lado de los murciélagos. Que las fallaron lastimosamente. ¿Que hiciste ahí Rodrigo, por Dios?

Mestalla observó atónito como el estúpido y sexi karma traía de vuelta a Bathsuayi, cuando Lampard, el entrenador ‘Blue’ le dio entrada. Fue tiempo después cuando la suerte se alió -y se morreó en toda la boca- con el Chelsea y su extremo Christian Pulicic se encontró con un gol de rebote y con falta previa, que fue validado tras varios minutos de desastrosa gestión del ‘VAR’. Es necesaria una unificación de criterios y una explicación pertinente para evitar agravios comparativos con jugadas similares en otros partidos. Diosa Fortuna, ramera despiadada.

Para el ‘VAR’ es necesaria una unificación de criterios y una explicación para evitar agravios comparativos con otros partidos

El partido siguió a base de arreones y carreras espectaculares de esas que encandilan al aficionado medio y desesperan a los entrenadores. Un toma y daca en el que pudo pasar de todo, con fallos clamorosos sobre todo en la parte valencianista. Encima, el capitán y leyenda, Dani Parejo falló un penalti evidente. Bien ejecutado aunque acertado de pleno por el portero internacional español de los ingleses: Kepa Arrizabalaga.

Los mareos tácticos del míster valencianista fueron anecdóticos dada su incidencia en el juego. Celades jugó al despite ante la lamentable lesión de Jaume Costa (y ya van unas cuantas, id calentando que os toca jugar pronto) dando entrada a Gameiro y variando el dibujo momentáneamente hasta las posteriores entradas de Coquelin y Kang-In Lee dejando el dibujo táctico muy similar a lo inicial.

Fuente: valenciacf.com

Cuando peor estaba el Valencia y mejor el visitante inglés llegó una buena jugada local acabada en un centro con rosca defectuoso que para regocijo lujurioso del respetable, se coló como un puñetero golazo en la portería de Kepa, dejando en tablas el partido. ¡Vaya Rosco! Diosa Fortuna, te quiero. Bésame.

No será este humilde periodista el que le quite mérito a Daniel Wass, para meter ese ¡Rosco! tras un error de golpeo, debes tenerlo excelente, potente, trabajado y muy colocado. Asi lo demuestra la fuerza y el efecto que llevaba ese balón y como los que le hemos visto antes sabemos. Por cierto, dejen de sorprenderse de que un gran CENTROCAMPISTA juegue muy bien en el centro del campo. Por favor.

Para poco más dio el partido tras los minutos de tensión residual en el que ambas escuadras fueron conformándose tímidamente con el empate, solo mostrando garras en caso de hueco claro. Así terminó un encuentro alocado pero más llamativo que correcto. Con susto final en forma de paradón de Cillessen a rebote involuntario de Paulista. La vida es muy dura.

Fuente: valenciacf.com

Miren, quizá esperen leer comentarios a la altura del supuesto «partidazo» del Valencia, pero no lo leerán en estas líneas. Quizá sea yo el malo, pero de lo que estoy seguro es de que soy de esos que no pueden catalogar de partidazo un encuentro tan desastroso a niveles de entrenamiento, identidad, táctica y entrenador. Por mucha entrega futbolística que exista (muy visible y generosa pero obligación inherente al sueldo) no puedo caer en el populismo o «meninfotismo» de negar que fue un partido de errores. Y que así te pinta la cara cualquiera.

Tanto si el Valencia como si el Chelsea llegan a tener más acierto, golean al rival. La diferencia está en que se falló todo; imperdonable a estos niveles. Espectacularidad o cantidad de ocasiones no es equivalente a hacer un buen partido. Si el Chelsea F.C. llega a saber defender, el resultado hubiera podido ser sonrojante. En el fondo ambos equipos están hermanados en la desgracia -o escasez- reciente y en la candidez de ciertas áreas del proyecto.

Este nuestro equipo, hace no tanto fiable como un canto rodado, da muy malos síntomas de endeblez, duda, pérdida de identidad, mal posicionamiento y ausencia de solidez del que solo sabe salir a base de chispazos y de las actuaciones fantásticas de sus capitanes. No se puede vivir de la suerte. A este equipo y a este entrenador le falta algo importante y se lanza a jugar a la ruleta rusa con demasiada facilidad plasmando un modelo absolutamente antagonista a la fiabilidad y resilencia que nos han hecho históricos y CAMPEONES (hay que decirlo más).

Mientras tanto, no me pregunten por qué, a Celades se la va poniendo un careto de Unai Emery en prácticas que espanta y tira para atrás. Que la Mare de Deu nos coja confesados. Para pegarme, pasen por ventanilla 8 o 10 (De los grandes Don Ruben ‘Pipo’ Baraja y Don Daniel Parejo).


2 – 2

Alineaciones y goles:

Valencia C.F.: Cillessen, Jaume Costa (sustituido por Gameiro en minuto 67), Paulista, Garay, Gayà, Parejo, Carlos Soler (sustituido por Kang-In Lee en minuto 78), Ferran (sustituido por Coquelin en minuto 73), Wass, Rodrigo y Maxi Gómez.

Chelsea F.C.: Kepa, Azpilicueta, Zouma, Christensen, James, Kanté, Jorginho (sustituido por Emerson en minuto 71), Kovacic, Willian (sustituido por Mount en minuto 79), Abraham (sustituido por Batshuayi en minuto 46) y Pulisic.

Goles:
1-0 40′ de Carlos Soler.
1-1 41′ de M. Kovacic.
1-2 50′ de Pulisic.
2-2 81′ de Daniel Wass.